para esa época yo quería ser rubio de pelo lacio, llamarme Richard Clayderman y tocar para Elisa en mi piano blanco. De modo que, trámites mediante, me enviaron a lo de la hermana de mi tío que era profesora de música y que vivía en Ranelagh.
Mi hermano iba también a aprender ahí, pero él aprendía guitarra. Yo le decía que piano era más fácil porque apretabas una tecla y salía el sonido, mientras que en la guitarra tenías que hacer fuerza, te dolía el dedo y al final a veces ni te salía el sonido limpio y puro de una nota. Gustavo me miraba con bronca y no me decía nada.
el piano era de cola y ocupaba casi todo el ancho del living donde estudiábamos.
entre el piano y la pared estaba la banqueta y en la pared había un cuadrito de cobre martillado con un Arlequín.
yo ponía mi cuaderno Istonio con las notas dibujadas y tocaba las escalas, pero no entendía ni medio. ni la relación del solfeo con la música. Encima Lorena, la hija de mi profesora, quería jugar conmigo y yo no sabía decir no.
Tenía que tomar dos colectivos y empecé a ir solo.
sábado, 6 de diciembre de 2008
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